Tratamiento mínimamente invasivo
Se realiza mediante una cánula o aguja, sin necesidad de cirugía abierta.
Cuando el dolor nervioso persiste, necesitas algo más que seguir soportándolo.
¿Tienes ciática, dolor que baja por una pierna, molestias que se irradian hacia un brazo o dolor neuropático que continúa a pesar de los tratamientos? La radiofrecuencia pulsada es un procedimiento mínimamente invasivo que busca modular la actividad de determinados nervios relacionados con el dolor, sin utilizar la lesión térmica característica de la radiofrecuencia convencional.
En pacientes seleccionados, puede ayudar a reducir el dolor y facilitar la recuperación de actividades cotidianas.
Una intervención dirigida. Sin cirugía abierta. Con el objetivo de recuperar movimiento y calidad de vida.
Atención presencial con el Dr. Heiner Montoya en Santiago.

Cuando el dolor persiste, es frecuente que caminar, trabajar, dormir o realizar actividades sencillas se convierta en un desafío.
Quizás ya probaste medicamentos, kinesioterapia o infiltraciones y el alivio no fue suficiente.
Eso no significa necesariamente que tengas que resignarte a vivir con dolor. En determinadas situaciones existen procedimientos intervencionistas dirigidos a estructuras nerviosas específicas.
La radiofrecuencia pulsada es una de esas alternativas.
El siguiente paso es identificar qué nervio está involucrado y si esta técnica tiene sentido para tu caso.
Es un tratamiento intervencionista que aplica pulsos controlados de energía eléctrica cerca de determinados nervios o ganglios nerviosos.
A diferencia de la radiofrecuencia térmica convencional, la técnica pulsada está diseñada para limitar el aumento sostenido de temperatura y buscar un efecto de neuromodulación, en lugar de producir una lesión térmica deliberada.
Su objetivo es modificar la actividad relacionada con la transmisión del dolor.
No busca destruir el nervio ni corregir por sí misma una hernia, una estenosis u otra alteración estructural.
Se realiza mediante una cánula o aguja, sin necesidad de cirugía abierta.
Permite dirigir el tratamiento hacia un nervio o ganglio relacionado con los síntomas, cuando existe una indicación adecuada.
A diferencia de la radiofrecuencia convencional, busca neuromodular sin generar deliberadamente una lesión térmica del nervio.
En pacientes apropiados, permite regresar al domicilio el mismo día.
Puede considerarse en determinadas condiciones de dolor neuropático o radicular persistente.
Algunos pacientes experimentan una mejoría sostenida, aunque la duración y magnitud del beneficio varían según la indicación y la respuesta individual.
La radiofrecuencia pulsada puede evaluarse en determinadas condiciones, entre ellas:
Cuando el dolor se irradia desde la columna hacia una pierna y existe una posible participación de una raíz nerviosa.
En casos seleccionados de dolor radicular cervical persistente.
Cuando se identifica un nervio periférico relacionado con el dolor y existe una justificación clínica para intervenir.
Cuando la evaluación identifica una posible diana nerviosa tratable.
Dependiendo del diagnóstico, la anatomía y la evidencia disponible para cada aplicación.
La radiofrecuencia pulsada no tiene la misma eficacia demostrada para todas estas condiciones. Algunas aplicaciones cuentan con más investigación que otras.
Revisamos tus síntomas, el examen físico y los estudios disponibles para determinar si existe una estructura nerviosa que pueda ser tratada.
Mediante fluoroscopia o ecografía, según corresponda, se guía una cánula hacia la estructura seleccionada.
Se administran pulsos controlados de energía eléctrica durante un período definido por el protocolo del procedimiento.
Después del tratamiento se realiza observación clínica y se entregan indicaciones individualizadas. Cuando las condiciones lo permiten, el procedimiento puede realizarse de forma ambulatoria.
Las primeras 2 a 3 semanas son importantes para evaluar la respuesta inicial.
La mejoría no siempre es inmediata. En algunos pacientes, los cambios comienzan a percibirse durante los primeros días o semanas posteriores al procedimiento.
La respuesta se evalúa progresivamente, considerando tanto la intensidad del dolor como la capacidad para realizar actividades cotidianas.
No todos los pacientes experimentan alivio en ese período.
En algunos pacientes, el beneficio puede mantenerse durante varios años.
La duración depende del tipo de dolor, la estructura nerviosa tratada, la técnica empleada y la respuesta individual.
El procedimiento no garantiza alivio permanente ni evita necesariamente tratamientos adicionales.
El seguimiento permite valorar la evolución y definir si se requieren otras medidas.
Busca neuromodular la actividad nerviosa mediante pulsos eléctricos, limitando el calentamiento sostenido del tejido.
Utiliza calor controlado para producir una lesión en estructuras nerviosas seleccionadas, como los ramos mediales relacionados con determinados dolores facetarios.
No son tratamientos intercambiables. La elección depende del diagnóstico y de la estructura que se desea tratar.
La radiofrecuencia pulsada puede no estar indicada cuando no existe una diana nerviosa apropiada, cuando la causa del dolor requiere otro tratamiento o cuando existen condiciones médicas que aumentan los riesgos.
No suspendas medicamentos por tu cuenta.
Si presentas debilidad nueva o progresiva, alteraciones recientes del control de esfínteres o pérdida de sensibilidad perineal, busca atención médica urgente.
Como cualquier procedimiento percutáneo, puede producir molestias en el sitio de punción, sangrado, infección, aumento del dolor o lesión de estructuras cercanas. También existe la posibilidad de que no proporcione una mejoría significativa.
Aunque la radiofrecuencia pulsada evita la ablación térmica intencional, esto no significa que el riesgo de lesión nerviosa sea inexistente. La selección del paciente, la guía por imágenes y las medidas de seguridad son fundamentales.
Si tienes dolor nervioso persistente, ciática o síntomas irradiados que afectan tu vida cotidiana, una evaluación especializada puede ayudarte a identificar alternativas de tratamiento.
El Dr. Heiner Montoya realiza evaluaciones de dolor y procedimientos intervencionistas mínimamente invasivos.
Si el dolor continúa limitando tus actividades, una evaluación especializada puede ayudarte a comprender el problema y conocer los tratamientos que tienen sentido para tu situación.
Médico anestesiólogo · Medicina del dolor e intervencionismo
Tratamientos mínimamente invasivos de columna
Clínica Alonso de Córdova
Avenida Apoquindo 4800, Sótano -1
Las Condes, Santiago de Chile.
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Esta evaluación es solo orientativa y no sustituye una consulta médica presencial.