Lo que tu informe quiere decir, en simple
- “Cambios degenerativos facetarios L4-L5 y L5-S1”
Desgaste en las pequeñas articulaciones de atrás de la columna, en la parte baja de la espalda. - “Hipertrofia facetaria”
Esas articulaciones están un poco más gruesas por el desgaste. - “Espondiloartrosis”
Otra forma de decir artrosis de la columna. - “Sinovitis” o “derrame facetario”
Signos de que esa articulación podría estar inflamada.
Cada vértebra tiene, por detrás, dos pequeñas articulaciones que la unen con la siguiente. Son las que te dejan girar, inclinarte y estirarte, y comparten el peso del cuerpo con los discos. Con los años, el cartílago que las recubre se gasta, igual que en una rodilla o una cadera. Eso es la artrosis facetaria.
¿Por qué aparece?
No hay una sola causa. Lo más frecuente es una combinación de:
- Edad. Es parte del envejecimiento normal de la columna, por lo general desde los 40 o 50 años.
- Desgaste del disco. Cuando el disco pierde altura, las articulaciones de atrás cargan más peso del que les corresponde.
- Sobrepeso. Más carga sobre la columna todos los días.
- Trabajos o deportes exigentes. Cargar peso, girar con fuerza o pasar muchas horas de pie.
- Lesiones antiguas o alteraciones de la postura de la columna.
- Herencia. Hay familias con más tendencia a la artrosis.
Tener uno o varios de estos factores no significa que vayas a tener dolor. Solo explica por qué el desgaste aparece.
Una imagen no duele. Tú sí.
Te voy a contar algo que muchos pacientes no escuchan nunca: si le hacemos una resonancia a un grupo de personas de 50 años que no tienen dolor, muchas van a mostrar artrosis facetaria.
Es decir, tu resonancia muestra cómo está tu columna. No muestra qué te duele.
Lo contrario también ocurre: una columna con poco desgaste en la imagen puede doler mucho. La resonancia es una pieza del rompecabezas, no la respuesta. Por eso no trato una imagen. Trato a una persona con un dolor que hay que entender primero.
Primero confirmo de dónde viene tu dolor. Después decidimos cómo tratarlo.
¿Se parece a tu dolor?
Marca lo que te pasa. No es un diagnóstico, pero te ayuda a llegar a la consulta con las ideas claras.
Si el dolor baja por la pierna hasta el pie, con hormigueo o adormecimiento, probablemente viene de un nervio apretado, por ejemplo por una hernia. Es otro problema y se trata de otra forma.
La prueba que responde la pregunta
Hay una forma de saber si el dolor viene de esas articulaciones: apagarlas por unas horas y ver qué pasa.
- 01 · Conversamos y te examino.
Quiero saber cómo empezó tu dolor, qué lo empeora, qué lo alivia y qué has probado. Te examino y reviso tus imágenes. Si tus síntomas apuntan a las articulaciones facetarias, te propongo confirmarlo. - 02 · Bloqueo diagnóstico.
Pongo anestesia junto a los pequeños nervios que llevan la señal de dolor de esas articulaciones, con la aguja guiada por imágenes para llegar al punto exacto. Dura pocos minutos y te vas a tu casa el mismo día. - 03 · Tú me das la respuesta.
En las horas siguientes haces lo que normalmente te duele y anotas cómo está tu dolor. Si baja claramente, encontramos el origen. Si no, también aprendimos algo: hay que buscar en otro lado, y no te someto a un tratamiento que no te va a servir.
Si es tu caso, esto es lo que podemos hacer
Moverse bien. El ejercicio es la base, siempre. Fortalecer el abdomen y la espalda y recuperar la movilidad de las caderas le quita carga a las articulaciones. Si nunca lo has hecho guiado por un kinesiólogo, empezamos por ahí.
Bloqueo. Además de confirmar el diagnóstico, a veces da alivio por un tiempo. Para algunas personas es la ventana que necesitan para volver a moverse y hacer ejercicio.
Radiofrecuencia. Si el bloqueo confirmó el origen, aplico calor controlado sobre esos mismos nervios para que dejen de enviar la señal de dolor por más tiempo. Con los meses, los nervios pueden regenerarse; si el dolor vuelve, el procedimiento se puede repetir.
Sin cortes. Sin hospitalización. Te vas caminando el mismo día.
Cómo es el día del procedimiento
- Antes. Te doy indicaciones por escrito: qué comer, qué remedios mantener y cuáles suspender. Si tomas anticoagulantes, lo vemos con anticipación.
- Durante. Te recuestas boca abajo. Limpio la piel, pongo anestesia local y, guiado por imágenes, ubico la aguja en el punto exacto. Puedes sentir presión o una molestia breve. Te voy contando todo lo que hago.
- Después. Descansas un rato y te vas a tu casa acompañado. Ese día no manejes. Puedes sentir la zona sensible por algunos días; es esperable.
Lo que puedes hacer desde hoy
Esto no reemplaza una evaluación, pero ayuda a la mayoría de las personas con dolor facetario:
- No te quedes en cama. El reposo prolongado aumenta la rigidez. Muévete dentro de lo que el dolor te permita.
- Camina todos los días, aunque sean tramos cortos.
- Cambia de posición seguido. Si trabajas de pie, apoya un pie en un escalón bajo. Si trabajas sentado, levántate cada 30 a 45 minutos.
- Calor local en la mañana, para la rigidez.
- Cuida tu peso. Cada kilo menos es menos carga para la columna.
- Evita por ahora los ejercicios que arquean mucho la espalda hacia atrás, si te provocan dolor.
Tres ejercicios suaves para empezar
Detente si aumentan el dolor:
- Rodillas al pecho. Acostado boca arriba, abraza una rodilla y luego la otra. Mantén 20 segundos.
- Báscula pélvica. Acostado boca arriba con las rodillas dobladas, aprieta suavemente el abdomen y aplana la espalda contra el suelo. 10 repeticiones.
- Gato-camello. En cuatro apoyos, redondea la espalda hacia arriba y luego vuelve al centro, sin arquearla de más. 10 repeticiones lentas.
Lo que probablemente te han dicho
- “La artrosis no tiene nada que hacer, aprende a vivir con eso.” El desgaste no se revierte, es cierto. Pero el dolor es otra cosa, y muchas veces se puede controlar.
- “Con artrosis no puedes hacer ejercicio.” Al revés. El movimiento bien guiado es parte central del tratamiento.
- “Si tienes artrosis en la columna, vas a terminar operado.” La artrosis facetaria sola rara vez se opera. Entre los remedios y el pabellón existen pasos intermedios.
- “La resonancia lo dice todo.” Muestra tu columna, no tu dolor.
Cuándo te voy a decir que esto no es para ti
Prefiero decírtelo de frente:
- Si tu dolor viene de un nervio comprimido y baja por la pierna.
- Si el bloqueo no cambia tu dolor.
- Si hay algo que necesita otro estudio: fiebre, baja de peso sin explicación, antecedente de cáncer o una caída fuerte.
- Si tu salud hace que el procedimiento no sea seguro.
En esos casos te oriento hacia lo que sí corresponde, incluido otro especialista si hace falta.
Ve a urgencias si tienes debilidad en la pierna que empeora, dificultad nueva para orinar o pérdida del control de esfínteres, o adormecimiento en la zona genital o entre las piernas.
Empecemos por entender tu dolor
Evaluación de columna · $60.000 CLP Isapres — $40.000 CLP valor preferencial Fonasa. Presencial en Santiago, 30 a 40 minutos con el Dr. Montoya. Trae tus imágenes e informes.
Sales con una explicación clara de qué probablemente te duele y cuál es el siguiente paso, sea conmigo o no. ¿Vienes de regiones? Escríbeme por WhatsApp y coordinamos tu evaluación.
Preguntas frecuentes
Sobre mí
Soy Heiner Montoya, médico subespecialista en dolor intervencional. Me dedico a una sola cosa: el dolor de columna. Mi forma de trabajar es simple: no trato imágenes, trato personas, y antes de hacer cualquier procedimiento quiero estar seguro de qué te duele.
Tu informe ya te dijo lo que tienes. Ahora averigüemos qué te duele.
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